¿Para qué fotografiar? ¿Qué queremos transmitir? deberíamos hacernos estas preguntas mucho antes de coger la cámara. Sólo así nuestras fotografías aportarán algo al mundo.
Para fotografiar bien, se necesitan buenas preguntas. Esta es la clave, cuando preguntas, las respuestas llegan.
¿Para qué fotografías?
Si no tienes la respuesta todavía, no importa; piensa en ella y poco a poco irá formándose.
Tu trabajo fotográfico irá evolucionando a la misma velocidad que esta respuesta aparezca en tu mente. Aunque, lo tengas claro, te recomiendo que te lo preguntes. Siempre podemos descubrir motivaciones ocultas que nos llevarán a pulir y perfeccionar nuestro trabajo.
Primero «Para qué» y después «Cómo»
Cuando conozcas qué es lo que vas a aportar al mundo y para qué lo haces. Sabrás cómo lo vas a hacer: Tipo de cámara, objetivos, iluminación, postproducción, etc.
La técnica es algo secundario en comparación con conocer qué queremos contar y cuáles son nuestra motivaciones internas.
Si tu para qué conecta contigo emocionalmente, no habrá quién te pare. Tendrás un propósito claro. Esto te llenará de energía cada mañana y harás lo que haga falta en el camino de tus sueños. ¿Sabes de lo que hablo?
Si no sabemos de que tratan nuestras fotografías, va a ser difícil que lo sepan los demás. Recuerda, los fotógrafos tienen algo que decir y lo hacen a través de sus fotografías.

Fotografía: El Arte que va más allá de las apariencias
En la mayor parte de la historia de la fotografía, los fotógrafos se centraron en mostrar objetos, naturaleza o personas. Parecía que lo importante era la forma de las cosas, su apariencia. La fotografía por tanto se movía únicamente por la superficie.
En cambio, la fotografía del siglo XXI quiere mostrar lo que se encuentra más allá de la superficie.
Esta es una revolución en la forma mirar.
La fotografía tiene el poder de desenmascarar el mundo. Utiliza las apariencias para llegar a lo que se esconde, a lo que esta detrás, a la esencia. Los fotógrafos utilizamos lo visible para hablar de lo invisible. Esta es la verdadera magia de la fotografía.
Las buenas fotografías recuerdan a las muñecas rusas, tienen diferentes capas. Las que sólo muestran la fachada nos aburren. En cambio, las que ocultan algo debajo nos enganchan.
El fotógrafo camina siempre por la superficie, pero también sabe que la superficie tiene fisuras, que la superficie puede bajar la guardia, que puede dejar sus secretos al descubierto. Comprender esto es fotografiar con plena consciencia. Eduardo Momeñe
Los beneficios de la fotografía
La fotografía nos ofrece una oportunidad para sacar el potencial que llevamos dentro. Los grandes fotógrafos se preguntan constantemente: ¿que haría el fotógrafo que llevo dentro para solucionar este problema?
La fotografía es un medio que te permite desarrollarte como ser humano.
Otros beneficios insospechados es la posibilidad de conectar con otras personas. Ya sea a través de la conexión que se produce entre modelo y fotógrafo. O en la que surge entre espectador y autor.
Entonces… ¿Qué es lo que más te gusta de la fotografía?
- ¿Conectar con otras personas?
- ¿El acceso a determinadas personalidades?
- ¿Las experiencias y eventos increíbles a las que tenemos acceso?
- ¿El entrenamiento para reconocer la belleza en cualquier parte?
- ¿La excusa para viajar?
- ¿Su capacidad de emocionar?
- ¿Su capacidad para transmitir ideas complejas en un solo golpe de vista?
- ¿Su fuerza para despertar la imaginación?
- ¿Su enorme capacidad descriptiva?
- ¿Su potencial para conocer la verdad o quizás para conocerte a ti mismo?
Estas son las primeras que me vienen a la cabeza. ¿Se te ocurre alguna más? 🙂
Al pensar en las increíbles posibilidades que ofrece la cámara, puede que la respuesta aparezca en tu mente: ¿Para qué fotografías?.





